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Humberto Solás II

Octubre - 2021

Hace un año, hice mi primera colaboración con Cubanet con un video rindiendo homenaje a Humberto Solás. El tiempo pasa volando, pero en el caso de estos doce meses que nos ocupan pasaron tantas cosas que cambiaron mi percepción del cine cubano y los cineastas que admiro que se siente como si fuera otro siglo revisando ese video sentí el sinsabor de algo inconcluso, superficial… Espero que me perdonen.

Humberto Solás nació en La Habana. Desde temprano se manifestó como un joven inconforme y rebelde, y a los catorce años se unió a una célula de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio. Se graduó de Licenciatura en Historia de la Universidad de La Habana, marcado por el neorrealismo Italiano y la nueva ola francesa, empieza a trabajar en el ICAIC, en 1960. En el Instituto tuvo la posibilidad de participar en filmaciones de películas como productor y asistente de dirección, actividades que le permitieron aprender el oficio de la realización cinematográfica.  

Él es uno de los principales cineastas cubanos, latinoamericanos y del Tercer Mundo, gracias sobre todo a la etapa de su obra que se enmarca en los años sesenta: el mediometraje Manuela (1966) y el largometraje Lucía (1968) realmente tres filmes en uno, que se convirtieron en clásicos instantáneos y cimentaron algunos de los principales temas en su obra: el interés por la figura femenina protagónica y por el pasado histórico, los tan recordados años sesenta…y la creación del hombre nuevo. El Che Guevara fue el gran impulsor de forjar en Cuba el "hombre nuevo" del comunismo, algo que abrazó con entusiasmo Fidel Castro. Lo que muchos cubanos no saben es que la idea no fue original, ni tuvo nada que ver con Marx, o Lenin, pero centrémonos en Cuba. ¡Todo el pasado era negativo, la colonia, la esclavitud, el trato hacia las mujeres y el machismo caribeño…bueno, por algo lucharon los mambises!!! Sin analizar que eran etapas históricas por las que también pasaron muchos países y que también superaron. 

El hombre nuevo cubano tenía que surgir con la mente limpia de todo lo que significaba la historia pasada. no había nada que rescatar. Las primeras obras de Humberto Solás: La huida (1958), Casablanca (1961) Minerva traduce el mar (1962), El retrato 1963 (cortometraje), El Acoso 1964 (cortometraje) solo fueron el aprendizaje necesario para la gran obra que vendría después con Manuela 1966 y más tarde su obra cumbre, Lucía 1968.   

Todos aplaudieron y aún aplauden la imagen de la mujer liberada sin pensar, por ejemplo: porque con la Revolución todos tienen que cooperar con la producción agrícola …si Cuba era un país próspero y productivo donde había de todo sin la necesidad de esas movilizaciones. claro está, todos estábamos centrados en la actuación, entre otros, de Adela Legrá y Adolfo LLauradó. 

En palabras de Solás, "el papel de las mujeres revela las contradicciones de un período y las hace evidentes. Lucía no es una película sobre las mujeres sino una película sobre la sociedad” …la sociedad que estaba enferma y que tenemos que cambiar. La banda sonora enfatiza el mensaje de optimismo hacia un futuro mejor. 

Según sus propias palabras en una entrevista con Camilo Egaña (1995) en "los años sesenta surge el cine cubano con mucha fuerza" y junto a él, la necesidad de jóvenes talentos que le dieran vida a la nueva ideología que se introducía en la sociedad. No había chance de crítica social. todo lo nuevo era perfecto, criticarlo era convertirse en un ser retrogrado, perteneciente a ese pasado que había que exterminar. Los pilares del "arquitecto frustrado" era su pasión exigente, la fotografía y el elenco actoral. 

Su filme Cecilia (1981), un filme de relativo bajo costo, pero con una factura de superproducción con la participación de artistas extranjeros como Imanol Arias y su contraparte Deysi Granados, está en la cuerda de mostrar ese pasado nefasto pero que dió la gloria arquitectónica de La Habana colonial y que hoy languidece producto de ese "abandono" y de ese dejar que la historia se diluya por sí misma.

En Un hombre de éxito (1986), se muestra una sociedad que comienza a despertar con los jóvenes enfrentando una sociedad corrupta. 

Curiosamente, el paso del tiempo cambió la imagen de la obra de Solás. Comparando La Habana de Cecilia con La Habana actual donde con frecuencia se pierde una gloria arquitectónica y donde la elegancia y la clase contrastan con el deambular del cubano de hoy entre la desesperanza y la miseria. Al igual que Cervantes que, queriendo hacer mofa y burla de las novelas de caballería, creo la novela más importante y famosa del género, asimismo Humberto Solás queriendo demostrar todo lo malo y negativo de nuestro pasado, su obra se convierte en una alabanza hacia ese mismo pasado de gente elegante, culta y con clase y en una sociedad pujante, rica y sobre todo viva.

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